PIDE CITA

Los niños y los adolescentes

INICIO¿PARA QUIÉN?NIÑOS Y ADOLESCENTES

Vuestro hijo crece día a día, su sistema óseo se desarrolla estimulado por el entorno y la actividad física y sus músculos se adaptan a los nuevos requerimientos. Se van sucediendo etapas de prueba y error, en las que el niño experimentará caídas, golpes y dolores muy necesarios para su desarrollo psicomotor: volteos tumbado, el gateo, los primeros pasos, la salida de los dientes, el desarrollo de la coordinación y del esquema corporal… ¡Un recorrido apasionante!

Más adelante, la maduración de ciertos órganos y las variaciones hormonales generarán cambios en su cuerpo bien visibles: aparición de vello corporal, cambios en la voz, aumento de la fuerza física, las primeras reglas, acné…

En esta etapa, el osteópata se encargará de facilitar la adaptación del cuerpo de vuestro hijo a los cambios fisiológicos que se dan durante el crecimiento y también a prevenir las complicaciones que pudieran ocasionar las caídas y golpes repetitivos y las malas posturas mantenidas durante horas. El objetivo es liberar la estructura para que el crecimiento se desarrolle en las mejores condiciones.

¿Cuándo consultar?

Ante la ausencia del gateo

Cuando se dan los primeros pasos

En caso de traumatismo o caída severa

En caso de otitis o rinitis repetitivas

Ante dificultades del sueño

Cuando detectamos la instalación de desequilibrios posturales: escoliosis, hyper cifosis, hyper lordosis, rodillas en X, rodillas en (), pie plano-valgo, pie cabo, tortícolis

Cuando el niño nos revela dolores de espalda, de piernas, de cabeza, dolores nocturnos, fatiga

En casos de hyper actividad y falta de concentración

Antes de iniciar un tratamiento de ortodoncia para corregir una posible disfunción lingual que comprometería el resultado del tratamiento dental

Antes de ponerle plantillas ortopédicas para que su cuerpo pueda adaptarse a ellas adecuadamente

Ante la presencia signos de torpeza o de falta de coordinación en sus movimientos

En casos de estrabismo en cooperación con el oculista

En prevención una vez al año en la niñez y una vez cada dos años en la adolescencia